Juez desestimó la mayor parte de la demanda de Sarah Silverman contra Meta por el uso no autorizado de libros protegidos por derechos de autor para entrenar su modelo de IA generativa

Sarah Silverman, una conocida comediante y escritora estadounidense, junto con los autores Richard Kadrey y Christopher Golden, han presentado demandas contra Meta Platforms y OpenAI. Las demandas alegan que estas empresas han utilizado material con derechos de autor de los demandantes para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial (IA), específicamente los modelos de lenguaje LLaMa de Meta y ChatGPT de OpenAI, sin obtener autorización previa.

Un juez federal desestimó la mayoría de la demanda de Sarah Silverman contra Meta por el uso no autorizado de libros con derechos de autor de varios autores para entrenar su modelo de inteligencia artificial generativa, marcando el segundo fallo de un tribunal a favor de las empresas de IA en las novedosas cuestiones de propiedad intelectual presentadas en esta batalla legal.

El Juez de Distrito Vince Chhabria rechazó de plano el lunes uno de los argumentos centrales de los autores de que el propio sistema de IA de Meta constituye una obra derivada infractora, posible únicamente gracias a la información extraída de material con derechos de autor. “Esto es un sinsentido”, escribió en su fallo. “No hay forma de entender que los modelos LLaMA en sí mismos sean una reelaboración o adaptación de alguno de los libros de los demandantes”.

Otro de los argumentos de Silverman de que cada resultado producido por las herramientas de IA de Meta constituye una infracción a los derechos de autor fue desestimado porque ella no presentó evidencias de que cualquiera de esos resultados “pudiera ser entendido como una reelaboración, transformación o adaptación de los libros de los demandantes”. Chhabria le dio a sus abogados la oportunidad de replantear esa demanda, junto con otras cinco que no fueron admitidas.

Según los documentos judiciales, muchos de los libros de los demandantes sujetos a derechos de autor aparecen en los conjuntos de datos que Meta ha admitido utilizar para entrenar su modelo LLaMA. En el caso de OpenAI, la demanda sostiene que ChatGPT, al generar resúmenes del trabajo de los demandantes, indica que fue entrenado con contenidos protegidos por derechos de autor. Para respaldar esta afirmación, los abogados de los demandantes pidieron a ChatGPT que resumiera las obras de cada uno de los autores, señalando que, a pesar de algunos errores en los detalles, los resultados demostraban que ChatGPT “conserva conocimiento sobre trabajos específicos en el conjunto de datos de entrenamiento”.

Los abogados de Silverman y los otros demandantes también argumentaron que OpenAI utilizó bases de datos de libros durante el entrenamiento de ChatGPT, sugiriendo que uno de ellos era el proyecto Gutenberg, una biblioteca digital de dominio público. Además, se menciona la probable utilización de “bibliotecas sombra” como Library Genesis, Z-Library o Sci-Hub, que contienen materiales con derechos de autor. Estas bibliotecas son sitios web que usan sistemas torrent para distribuir libros masivamente y son consideradas ilegales.

La demanda también destaca la preocupación sobre la recopilación de datos protegidos por derechos de autor de estas “bibliotecas en la sombra” para entrenar modelos de IA. Además de presentar la demanda por la vulneración de los derechos de autor de sus obras personales, los autores también representan a un grupo de titulares de derechos de autor de todo Estados Unidos cuyas obras fueron presuntamente utilizadas.

Estos juicios son liderados por el bufete de abogados Joseph Saveri de San Francisco, junto con el abogado y autor Matthew Butterick. Joseph Saveri ha enfatizado la importancia de reconocer y proteger los derechos de autores contra el robo y el fraude ilegal, argumentando que modelos como GPT-3.5 y GPT-4 no solo infringen los derechos de autor, sino que también podrían eliminar ‘autor’ como una carrera viable. Este caso representa, según Saveri, una lucha más amplia por preservar los derechos de propiedad para todos los artistas y creadores.

El contexto global de esta demanda refleja una preocupación creciente en diversas industrias creativas frente al avance de la IA. Figuras como Tom Hanks han expresado su preocupación por asegurar los derechos digitales de las imágenes de los actores debido al auge de la IA. A nivel internacional, Japón ha tomado una postura temprana sobre el tema, decidiendo que los entrenadores de modelos pueden recopilar datos públicos sin necesidad de obtener licencia o permiso de los propietarios. Por otro lado, la Unión Europea ha propuesto que las empresas deberán revelar cualquier material con derechos de autor utilizado en el desarrollo de sus sistemas, mientras que la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos ha lanzado una iniciativa para examinar los problemas legales y de política planteados por la IA.

Con información de: La Vanguardia, Decrypt, Cointelegraph y The Hollywood Reporter.

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